ACB Academy por la AEEB, Gran Canaria

ACB Academy por la AEEB, Gran Canaria

La ACB Academy por la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto, Gran Canaria, fue especial. Inundó en Pabellón CID de pasión, de intensidad, de riqueza en contenidos, pero sobretodo, de emoción. Sí, esa emoción que se convierte en el valor añadido para que cualquier actividad adquiera sentido.

En la jornada reservada a Javier Imbroda se trabajó con los jugadores y se ofreció los entrenadores una verdadera lección de baloncesto, pero fundamentalmente, de vida. Desde el desafío, desde el respeto a todos sus valores, dentro de la pista pero también fuera de ella. Los jugadores se entregaron a una sesión que fue aumentando el nivel de intensidad hasta alcanzar niveles altísimos, hasta conseguir que ese grupo de talentos expusiese sobre el parquet todas sus virtudes, que son muchas, todas sus capacidades.

ACB Academy por la AEEB, Gran Canaria

Imbroda lleva años sosteniendo una brillante teoría sobre cuánto tiempo real en un partido el jugador tiene el balón en sus manos en relación al tiempo que pasa sin él. Y claro ahí aparece, entre muchas acciones, la defensa, y entendiendo que la mitad del juego se desarrolla trabajando para recuperar ese balón o para impedir que el rival lo lleve donde quiera, del jugador debe conseguir entender que esa defensa es determinante para su desarrollo individual y decisiva para contribuir al éxito colectivo.

El técnico melillense apela a la honestidad del jugador, a su respeto por el baloncesto, en la pista con el entrenador y con sus compañeros, pero fuera ella con su compromiso con el deporte. Miró a los jugadores a los ojos y ellos respondieron con expresión de respeto y aceptación de que el baloncesto puede convertirse en mucho más que un juego, en mucho más que una sucesión de acciones, de ataque y defensa, y desde añadido emocional conseguir mejorar el rendimiento. Fueron tres sesiones en pista en la que entrenadores y jugadores construyeron progresivamente una defensa que acabó siendo excelente. Ovación final a los entrenadores pero ovación también para los protagonistas del baloncesto, para unos jugadores que crecen día a día durante las jornadas.

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