Fase decisiva

Tras una postemporada, la parte del año menos visible pero crucial a la hora de diseñar tu equipo con los medios disponibles a tu alcance, la competición de los despachos. Una pretemporada donde los equipos inician su preparación y su puesta a punto para llegar al comienzo de la competición en las condiciones óptimas para emprender un camino extraordinariamente exigente. Los objetivos de cada cual en función de su historia, presupuesto y exigencias varias. El arranque de la competición que sirve para calibrar si la pretemporada fue productiva o no, si los rendimientos individuales y colectivos ratifican las expectativas creadas, si los equipos responden al nivel deseado o muestran ciertas fragilidades que no entraban en el guion previsto. Aquellos equipos que van aguantando los envites de la dura competición, van escalando posiciones en las diferentes clasificaciones con enorme esfuerzo, representando un estímulo que refuerzan las estrategias planificadas, y respondiendo a los diferentes imprevistos que sin duda van surgiendo con el devenir de tantas situaciones que se van presentando.

Otros sufren las dudas de algunos liderazgos que no terminan de gestionar los recursos humanos que tienen a su disposición. El manejo del talento y el esfuerzo de cada integrante del equipo y ponerlo al servicio de los objetivos comunes. Los resultados van llegando o se resisten. Los que sobreviven al ecuador de la competición, pueden mirar con cierto optimismo el horizonte próximo. Los que no, tratan de salvar la temporada de la forma más decorosa posible, sus previsiones por diferentes circunstancias que no supieron o pudieron gestionar, saltaron por los aires, y ahora solo queda terminar salvando los muebles a la espera de volver a centrarse de nuevo en la competición de los despachos, la postemporada.

Pasado el ecuador con todo el desgaste físico y psíquico incluido, llega la fase decisiva, esa donde se deciden las competiciones, los triunfadores y los perdedores. Eliminatorias durísimas que determinan finalistas y finales. Todos los deportes asomándose al momento de la verdad. Gran mérito para todos aquellos que se han sobrepuesto a los innumerables problemas que van surgiendo en el día a día, y se presentan a este momento decisivo con la mentalidad preparada para el asalto final.

El Madrid es un claro ejemplo, el de baloncesto clasificado para la Final Four, y el de fútbol jugando las semifinales con resultado favorable. Viviremos esta fase decisiva con la expectación y curiosidad de contemplar cómo responde cada uno a este momento.

Pinceladas

· Obradovic. El entrenador, maestro de maestros, se ha clasificado a su ¡¡¡17!!! Final Four. Palabras mayores. Acomodado en el éxito, Obradovic sigue dándonos lecciones del hambre que gasta a la hora de competir. Nueve títulos con cinco equipos diferentes, va a luchar por el décimo, algo fuera casi de la razón. Será en Belgrado, su cuna.

· Neymar. Un excelso jugador sobre el césped, un impresentable fuera de él. Agotando la paciencia de su club, el París SG, sigue dando muestras de su inmadurez personal. Una inmadurez que le hace estar por encima de cualquier equipo. Hombre para firmar estratosféricos contratos, niñato para comportarse.

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