Iniesta

Iniesta

Iniesta forma parte de nuestras vidas, al menos de los que amamos el deporte. Su gol que valió un Mundial de fútbol, quedará para siempre grabado en nuestra memoria. Pero no solo su gol, ni su majestuoso fútbol, ni los títulos logrados, también la sencillez de un tipo rodeado de tanta página rosa que ha invadido el fútbol, le convierte en alguien con el que nos identificamos, los que consideramos la normalidad como un valor esencial cuando estás en una cima conseguida por tu talento y esfuerzo.

Para un chico de un pueblo de Albacete que llega de niño a La Masía, esa fábrica de talento del Barça, no debió ser nada fácil. Las distancias cuando eres niño, se agrandan, parecen no tener final. Tu familia, amigos, tu hábitat natural lejos de ti, tú solo enfrentado a la competitividad que una institución como la del Barça exige. Un niño físicamente menudo, que debía suplir su aparente fragilidad física con una habilidad y una confianza en sí mismo, propias de un extraordinario deportista. Y bien que lo suplió, su trayectoria desde que debutó, fue meteórica. La magia que desprendía su fútbol nos fue cautivando. Su dribling en un cuarto de palmo, su visión, su pase, su juego colectivo, su caballerosidad sobre el terreno de juego, son sus señales de identidad, casi nada.

Pocos jugadores han conseguido la unanimidad en el respeto de todo el mundo como Iniesta. El sábado jugó su última final en España, una final que lo coronó de nuevo. Esta semana, al parecer, comunicará su salida del club al final de esta temporada. Su destino próximo será China, esa mezcla de deporte y negocios, donde desconozco si se sentirá cómodo. Pero la biología manda, a sus treinta y tres años, un joven de la vida, un veterano del deporte, enorme paradoja que hay que saber digerir, y que no todos, como saben ustedes, son capaces de hacerlo. Muchos deambulan sin un horizonte claro, otros han sabido administrarse bien, pero todos necesitan vivir una transición a menudo sin orientación. Dos vidas en una.

Ha decidido salir del club que tanto dio y recibió, y vivir sus últimos años deportivos en China. Iniesta es patrimonio del fútbol. Nunca comprenderé, cómo nunca fue reconocido con el Balón de Oro, que premia la excelencia futbolística. Si de excelencia futbolística se habla, Iniesta es su paradigma, y no solo una temporada, sino una trayectoria.

A pesar de su marcha, nunca se irá de nosotros.

Pinceladas

  • Un honor. Ya es un honor que hayan pensado en mí como posible Presidente de la ACB. Desconozco lógicamente qué ocurrirá, pero el hecho de que me hayan propuesto, solo me hace agradecer de corazón sus intenciones.
  • Balonmano Rincón Fertilidad. El equipo de balonmano femenino, se quedó a las puertas de la final de la Copa de la Reina. Impresionante trayectoria de nuestras chicas. Manolo Rincón, un verdadero ejemplo personal y empresarial de apoyo al deporte, demuestra que con colaboraciones como la suya, nuestras deportistas compiten al más alto nivel. Enhorabuena.
  • Caótica situación. En esto se ha convertido el Málaga. Gestionar una organización a golpe de twitter y a la distancia, delata una incapacidad manifiesta. El Málaga no es un juguete de usar y tirar. Málaga y su afición, no se merecen esto.
  • Ricky Rubio. Los amantes de la NBA están de enhorabuena, pero los españoles lo estamos más. Ricky, una vez liberado de sus tensiones con el tiro, está asombrando con su rendimiento en plenos playoffs. Disfrutémosle.

 

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