La mujer deportista

Qué complicado ponerse a escribir con la noticia del asesinato del niño de Almería. Imposible entender qué puede pasar por una cabeza para cometer tan terrible acto. Un niño, solo era un niño. Resulta además escalofriante, cómo la persona que presuntamente asesinó al niño era la pareja del padre, apareciendo numerosas veces al lado de los padres, abrazados a ellos con una sangre fría que estremece. Tremendo. Conforme la investigación avance y vayamos conociendo más datos sobre el porqué de tan execrable crimen, menos iremos entendiendo y más indignando. Descanse en paz el pequeño y un abrazo a los padres y familiares.

Las líneas de este artículo iban dirigidas y dedicadas a la mujer. Tras una manifestación histórica del pasado jueves, también quisiera reivindicar la figura de la mujer deportista. Recuerdo de niño, ir a ver a mi hermana jugar al baloncesto, bueno, más que jugar animaba, y voluntad le ponía toda. Aquellas chicas eran unas atrevidas de la época. El deporte vivía de espaldas a la mujer. Culturalmente, esto de que las mujeres hicieran deporte, no estaba bien visto. Un atraso más de aquellos tiempos. Antes ver a una mujer correr por las calles hubiera sido considerado casi un sacrilegio, hoy es raro lo contrario.

El deporte ha sido otra conquista social de la mujer. Con su mentalidad luchadora, no solo ha conquistado esta faceta tan necesaria en la salud, además de la competitiva, sino que en el caso concreto de España, sus éxitos deportivos han superado en las últimas competiciones a los deportistas masculinos, fueran deportes individuales o colectivos.

Es cierto que sigue sin tener la repercusión mediática comparativamente hablando, acorde a sus éxitos, pero siempre que sea una repercusión proporcionada. Una vez me preguntó un periodista, si Serena Williams debería ganar lo mismo que Rafa Nadal. Mi respuesta fue que por supuesto, siempre que Serena Williams generara la misma expectación que Nadal y los mismos ingresos. Cuestión de lógica, y de igualdad.

Soy un defensor de la mujer, un activista de su valor. Mi referente ha sido y es una mujer: Mi Madre, palabras mayores, una mujer que luchó toda su vida desde la bondad. Sufrió tiempos duros como todas las de su generación. También fueron tiempos muy duros para el hombre. No tendré lágrimas suficientes en esta vida para agradecer lo que mi madre hizo por nosotros.

Me alejo de aquellas mujeres o movimientos que usan el resentimiento como tarjeta de presentación. La sociedad, o la caminamos juntos, o perderemos energías tan necesarias para acometer tantos retos como tenemos por delante. Ayer leía en un estudio muy respetado por su rigurosidad de la Universidad de Georgetown y el Instituto de Investigación de la Paz en Oslo, este estudio concluía que España está entre los cinco países del mundo donde mejor viven las mujeres. Viendo el resentimiento que desplegaron algunos colectivos feministas el otro día, cualquiera pensaría que estaríamos en los puestos de cola.

No, la mujer ha ido conquistando su espacio por su talento y esfuerzo. Talento y esfuerzo que queda reflejado perfectamente en el deporte. Nuestras mujeres, las que no hacen de la queja su razón de ser, son modelos de superación y ejemplos de vida. Tuve la suerte de vivirlo con mi madre.

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