Málaga Capital Europea del Deporte 2020

No lo pongo entre interrogantes, lo hago afirmando y creyendo que la ciudad tiene en el horizonte una responsabilidad adquirida y una enorme satisfacción de ostentar esa consideración. Los que luchamos en su día porque Málaga fuera Capital Europea del Deporte, asistimos aún en una especie de estado de shock a una situación insólita: peligra jugar a baloncesto en algunos colegios por las denuncias de algunos ciudadanos por el ruido que provocan los botes del balón. Así de absurdo.

Hace unas semanas escribía en la “primera intifada baloncestística”, y ahora ya vivimos la segunda, ¿dónde juegan nuestros niños? Expresaba mi sorpresa al comprobar, cómo unos niños se manifestaban pidiendo poder jugar a su deporte favorito. El mundo al revés. Vivimos en una sociedad un tanto extraña. Antes, el molesto era el ciudadano que no dejaba jugar a los niños, se le miraba mal, como alguien raro y mala sombra. Ahora sin embargo, esos vecinos se enmascaran entre decibelios para impedir jugar al baloncesto, y lo que es peor, lo consiguen.

No dudo de las buenas intenciones políticas pero un desencuentro entre administraciones conlleva siempre a un perjuicio para los ciudadanos, y más aún una gestión que debería ser transversal. Medio Ambiente y Deporte, deben ir de la mano para gestionar situaciones que se producen de forma inesperada. No puede ser que aquí sean los decibelios los que manden y perjudiquen a cientos de niños. Deben dar una respuesta conjunta y no separada, ser consciente del daño que hace a unos niños que solo quieren hacer deporte y a la imagen de una ciudad que se quiere proyectar como referente de muchas cosas, entre ellas, el deporte.

¿Y esos vecinos, quiénes son?, ¿fueron niños alguna vez o son de ese tipo de personas raritas que despotrican de todo?, ¿tienen hijos y/o nietos?, ¿cuántos años llevan esos colegios implantados en el mismo lugar?, ¿cuánto tiempo llevan esos vecinos auditivos tan sensibles allí?, ¿qué porcentaje representan esos vecinos entre la comunidad?, ¿solo les afecta a ellos?, ¿quieren niños mudos?

Sería interesante conocer esas respuestas.

Málaga quiere y puede estar en la Champions del deporte, y estar en esa categoría, no significa que el Málaga C. F. y Unicaja sobre todo, y resto de deportes que están en la élite, alcancen grandes resultados, que también, sino que pasemos de ser una ciudad del deporte a una ciudad de deportistas. Actividades físico-deportivas para todas las edades, hábitos saludables y que nuestros niños y jóvenes crezcan sanos. No, no es un buen síntoma este de la prohibición de los botes de balón, pues de prohibiciones ya estamos un tanto saturados.

Málaga se juega mucho, pero sus niños más. Por favor, déjenlos jugar.

Pinceladas

Respiro. Las urgencias del Málaga C. F. y las dudas de Unicaja, dieron paso a cierto alivio. Las victorias, ya saben, tienen ese poder balsámico. Por delante, más competición aunque la confianza que genera ganar, consigue que se afronte con mayor determinación.

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