Enviado por Javier Imbroda en
Formación de jóvenes

Vivir y conocer su comportamiento, su forma de desenvolverse en diferentes situaciones, sus reacciones ante situaciones favorables o adversas, su relación con los compañeros, su actitud ante la victoria o la derrota, su educación familiar ( provenga de familia humilde o pudiente, la educación no entiende de dinero ), y por supuesto su mejora y afán de superación como deportista.

Ser deportista de alta competición es sinónimo de admiración, de posibles éxitos, de fama, y claro está, de dinero. Son muchos los que lo intentan y muy pocos llegan, casi todo es cuestión del camino que elijas. Hasta llegar a la alta competición, son muchos los pasos que hay que seguir, y no siempre se hacen con el consiguiente perjuicio de los chicos.

Muchos habréis visto al igual que yo, multitud de talentos que se han ido quedando en el camino porque su formación no fue la adecuada, muchos talentos. Padres, entrenadores, directivos, periodistas,..., son de alguna forma responsables directos de esa deformación, aunque halla diferentes grados de intervención. Es un tema que me preocupa, porque sé lo que cuesta llegar hasta arriba, y mantenerse más y, porque soy un convencido de la formación en valores (que algún día comentaré), por ello, en una serie de capítulos que dedicaré a esta sección tan importante, empezaré desde abajo, que es el lugar donde comencé, transmitiendo ciertas ideas que he ido experimentando con los años. No voy a deciros nada que no haya hecho, visto o experimentado, pues es mucho el respeto que os tengo como para inventar historias y quedar bien.

Comienzo con un artículo que escribí hace bastantes años y que no ha perdido vigencia, por lo que he podido observar, además, me ha servido para continuar creando reflexiones en base a esa observación.

Tags: