Enviado por Javier Imbroda en
Artículo de opinión semanal publicado en Melilla Hoy

Hace unos días, leía un interesante artículo titulado “El norte hace deporte, el sur lo ve por la tele”, publicado en El País. Venía a decir algo así, que el 44% de los españoles no hace nunca ejercicio, con el consiguiente perjuicio para la salud, y su negativo impacto económico que provoca la falta de actividad. También hablaba que en España, la práctica deportiva se ha entendido como competición, no como una actividad recreativa. Que hay ciudadanos que a lo mejor, se ejercitan una vez de forma puntual, pero que lo hace de una forma intensa, tratando de recuperar terreno físico, y lo único que hace es perjudicarse aún más.

Decía que los especialistas en salud pública piden ciudades más limpias y amables. Aquí, uno contestaría, cómo no. ¿Quién no quiere ciudades más limpias y amables?, y añadiría más, ¿quién no quiere ciudades con ciudadanos más limpios, más cívicos y más educados? Y terminaba dicho artículo, diciendo que la Educación Física sigue siendo algo secundario en la escuela. En definitiva, el título intenta sintetizar el desfase de nuestra actividad física respecto del norte.

Desmitifiquemos algunos puntos. Siempre el norte. Esto de que el sur también existe, cuesta hacerlo entender. Da la impresión que desde aquellos confines de la tierra, se nos niega cierto talento y capacidad de esfuerzo, no sé si por una cuestión genética o qué. No siempre se ajustan a la realidad. Es más difícil descomponerles un tópico, que un átomo, diría Einstein. Si echáramos una vista hacia ese norte, a menudo arrogante, y sobre todo distante, creyéndose su superioridad, encontraríamos ciertas situaciones que harían reafirmarnos en nuestra procedencia. No querríamos otra.

He tenido la suerte de pertenecer al deporte de alta competición durante algo más de treinta años, una trayectoria inacabada, eso creo. Años como deportista, entrenador o ahora en la gestión. Me ha permitido ser testigo directo de la evolución del deporte español en todo este tiempo, y vivirlo desde dentro. El gran milagro del deporte español, lo he escrito en numerosas ocasiones, parte desde las Olimpiadas de Barcelona del 92. Y parte desde el deporte competitivo, no recreativo, pero no es menos cierto, que a partir de aquel momento, los ciudadanos empezaron a asomarse a las bondades del ejercicio físico. Recuerdo aún de jovencito, ver a un señor de cierta edad corriendo por las calles con su chándal puesto, y lo veíamos como algo extraño, no digamos cuando veíamos a una mujer, todavía más extraño, y eso no hace mucho. El ejercicio físico o deportivo, quedaba localizado en algún recinto cerrado cubierto o descubierto, las calles estaban para que los niños corretearan, no para que hiciéramos ejercicio. De esos tiempos hasta ahora, la evolución ha sido evidente. Hoy día, el ejercicio físico, manifestado de cualquier forma, es parte de nuestras actividades habituales. Se ha convertido en una cuestión cultural. Los hábitos de vida saludable, ya no están tan alejados de nosotros. Que hay mucho por hacer, sin duda, pero que ciudades como por ejemplo Málaga, más del 50% de la población hacen algún tipo de ejercicio, es algo que hasta no hace mucho era impensable.

Entiendo que haya ciudadanos o colectivos, que les gustaría que toda esta apuesta por la salud y ciudades amables, fueran con una mayor celeridad. A mí también me gustaría. Pero estos colectivos olvidan que hay que equilibrar, los deseos que tenemos unos cuantos por esa apuesta de deporte y salud, más que demostrada, y más que beneficiosa para todas las edades, con aquellos otros que no lo ven de la misma manera. Cuando tienes responsabilidades de gestionar una ciudad, gestionas para todos, aun sabiendo que lo que defiendes es bueno. Hacer compatible la vida y aficiones de todos, nada fácil a veces de conseguir.

Lo que sí me preocupa, y lo he denunciado en más de una ocasión, es que la Educación Física, siga siendo arrinconada en los planes de estudios. Un par de horas a la semana de clase, si es que no te toca un profesor que te meta en el aula una de esas horas por aquello de enseñar unas teorías, son claramente insuficientes. En nuestra infancia, y esto lo recordarán ustedes, los niños jugaban en la calle, y la Educación Física complementaba ese ejercicio. Eso no ocurre ahora, las nuevas tecnologías, llevan a los niños al sedentarismo, sin embargo, siguen las mismas horas de clase. Un disparate.

Desmitificar tópicos del sur que suelen irrumpir desde el norte, debe ser una obligación. Insisto, queda mucho por hacer, pero también es verdad, que no debiéramos ser injustos con nosotros mismos. Se ha progresado mucho, y lo mejor, está por llegar.

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