Enviado por Javier Imbroda en
Artículo de opinión semanal publicado en Melilla Hoy

Recuerdo el 20 de noviembre de 1975. Era un joven de 14 años, ajeno a lo que sucedía a mi alrededor que no fueran un balón de baloncesto o fútbol y mis estudios. Veía a mis padres muy preocupados. En aquella televisión en blanco y negro, se anunciaba por parte del entonces Presidente del Gobierno, Arias Navarro, el fallecimiento de Franco. Incertidumbre y miedo. Era lo que respiraba aquel acontecimiento. Se abría una etapa incierta. Es curioso, en aquel entonces se temía a la extrema derecha, aquellos irracionales que no querían para el pueblo español aires de cambio, aires de libertad, la misma que impidieron durante la dictadura. Ahora también resulta curioso que se tema a la extrema izquierda, por tratar de imponer una República que mucha gente desconoce hacia dónde nos llevaría. Pero así se mueven los extremos radicales.

Tras la muerte de Franco, se iniciaba el anhelado cambio político, que la voz y la palabra, volvieran a pertenecer al pueblo. Tras un gran pacto nacional, se fueron gestando los cimientos de una democracia, una débil democracia que fue dando sus primeros pasos bajo una Monarquía Parlamentaria y el reinado de Juan Carlos I, nuestro Rey. Casi cuarenta años de reinado que devolvieron a España y su pueblo, la dignidad de una sociedad libre y moderna. Por eso es injusto, quedarse con unas cacerías o con el descerebrado del yerno, para tratar de tapar las grandes aspiraciones de los españoles que fueron conquistadas bajo su reinado: libertad, democracia, laicismo y una mayor justicia social, siendo años de prosperidad a pesar de tantas y tantas dificultades, hoy acentuadas con una crisis económica, y el independentismo vasco y catalán, tan sumisos en el franquismo, y tan desleales en las libertades.

Consciente de estar viviendo un momento histórico, nada tiene que ver con aquel día de 1975, salvo para ciertos sectores de izquierda que quieren aprovechar esta circunstancia para proponer la que sería III República, la que ellos interpretan como la verdadera democracia. Habría que preguntarle a esta gente, si Suecia o Inglaterra no lo son, por poner un par de ejemplos, y que contestaran. Es cierto que la Monarquía es una institución anacrónica en nuestros tiempos, aunque sí sea una institución neutral en una España tan diferente, pero también es verdad que esos deseos del pueblo español, conquistando sus libertades se han colmado bajo esta Monarquía Parlamentaria. Todos somos españoles, quienes promulgan una República, como quienes consideramos que de momento el sistema que nos preside, es el adecuado junto a una regeneración de los grandes partidos políticos, hoy tan alejados de la sociedad.

Desconozco que nos traería la República. Algunos creen, que ser republicano es de izquierdas. Otra lección de ignorancia histórica de quienes lo promueven. Los protagonistas del advenimiento de la II República en el Pacto de San Sebastián, fueron de la derecha democrática, del centro, del centro izquierda y de la izquierda no radical. La izquierda radical quería una dictadura del proletariado auspiciados por los vientos revolucionarios que venían de Rusia. La República no es un ente de izquierdas como ahora nos lo están pretendiendo vender, como si fuera la panacea de todos nuestros males, como si su irrupción solventara automáticamente todas nuestras miserias. Igual que el independentismo catalán, sería otro viaje hacia la nada. No sé, lo que fomentan es ¿Cuba o Venezuela?

La imposición produce rechazo. Estos que ahora, más que proponer, quieren imponer un referéndum, recordarles que el Rey Juan Carlos I, fue quien dio voz al pueblo español. El Rey y Adolfo Suárez, el otro gran protagonista de una transición hacia las libertades que se nos fue hace poco tiempo. Dos emblemas de la Historia de España con mayúsculas. Siento que se nos ha pasado una etapa de 40 años de nuestras vidas junto al Rey, y cierta melancolía me invade. Mi agradecimiento y mis respetos por sus servicios a España, a pesar de errores o incomprensiones.

En unos días el Príncipe Felipe será coronado como Rey Felipe VI. Ojalá tenga el pulso sereno y lúcido para reinar. Ahora será la diana donde apuntar todas las miradas. Otro momento histórico que vivir. Y los republicanos, o los que se dicen serlo, tendrán que esperar. No lo decidirán ellos, solo se representan así mismos, lo decidirá el pueblo.

Tags: