Enviado por Javier Imbroda en
Artículo semanal publicado en Diario Sur

Aunque comience un año nuevo, hay cosas que no cambian. Cuestiones que están por encima de los años que se suceden. Por ejemplo, Ancelotti, uno de los entrenadores damnificados por el triturador de banquillos, más conocido como Florentino Pérez, manifestaba que: “¿la culpa siempre la tienen los entrenadores en el Madrid?”. Es evidente que no, pero la falta de respeto de este presidente hacia una figura fundamental en un equipo, no tiene límites. Zidane, un mítico jugador con solo unos cuantos partidos como entrenador en 2ªB, como bagaje supremo, sustituye a un Rafa Benítez que al parecer, vivió sentenciado desde que aterrizó a ese maldito banquillo.

Es imposible trabajar con esa presión permanente, sabiendo los jugadores que el entrenador que entra en ese vestuario, es alguien pasajero, sin autoridad. Imposible. Escuchar las declaraciones de ese presidente cada vez que interviene, es una declaración vacía, sin ninguna credibilidad, solo la que el poder le otorga. Mensajes huecos. Es lo que hay. Lo importante es no perder de vista que aquello es un negocio que está lejos de los principios más básicos del deporte. Un desastre en una institución universal que haría a D. Santiago Bernabéu avergonzarse de lo acontecido. Uno a su manera, no los pierde. Eso sí, tras Zidane, el presidente se queda sin coartada.

·        El Málaga en un mes de diciembre brillante, acumula victorias que le alejan de posiciones no deseadas. Plantearía sustituir la glorieta del jeque por la de Javier Gracia. Un entrenador en medio de tanta inestabilidad institucional, con los escasos mimbres que tiene, está siendo otra vez, capaz de darle vida a un proyecto moribundo, y sin saber hacia dónde va. Centrado en el juego, y obteniendo de momento magníficos resultados. Debe ser un misterio, esto de gestionar con sentido común un club deportivo de este nivel.

·        Un Unicaja sufriendo su clasificación para la Copa del Rey. Está cerca, pero también vive en una situación incómoda, esa de saber que no estará en la liga europea. Con profesionales encabezados por su entrenador, uno de los cotizados a nivel continental, que no saben qué ocurrirá al finalizar esta temporada. La incertidumbre como rival desconocido y amenazante. Un rival más. Añadir además, el malestar que produce en el equipo, no estar organizados como un club europeo que hace de los desplazamientos, un auténtico suplicio. No es otra cuestión, que intentar competir en igualdad de condiciones. Un asunto que seguirá dando que hablar.

·        Ligereza verbal. Dani Alves se despachó el otro día insultando a la prensa. Piqué sigue su cruzada personal provocando al personal cada vez que puede. Esto de las redes sociales y declaraciones varias, tienen en estos deportistas, destacados agitadores. Parece que el club les ha regañado, pero tengo la impresión que la reprimenda tendrá poco eco en esos egos. Una demostración de la falta de líderes en ese vestuario. Son magníficos futbolistas pero malos ejemplos. Cuánto se echa de menos jugadores como Puyol y Xavi Hernández en ese vestuario.

·        Un año olímpico. Brasil acogerá este verano la Olimpiada. Podremos disfrutar del mayor acontecimiento deportivo universal. Ya saben, veremos y disfrutaremos de esos deportes que viven en una especie de clandestinidad, y que cada cuatro años se asoma a la gran pantalla. Se hacen visibles para que cuando finalicen los Juegos Olímpicos, vuelvan a ese refugio no deseado de la indiferencia. Deportes y grandes deportistas, nos enseñarán todo el esfuerzo acumulado de años preparando este momento.