Enviado por Javier Imbroda en
Artículo semanal publicado en Diario Sur

Ahora que la “nueva política” nos invade, aunque muchas de sus acciones nos recuerden a la casta más rancia, y se empiecen a escuchar cantos de sirena sobre futuras nacionalizaciones, propias de la escasez de la inteligencia o de regímenes más cercanos a lo totalitario, no estaría de más, ya que están, pusieran el proyecto del Málaga sobre la mesa de esas decisiones.

En algunos de estos artículos, he comentado en estas líneas, el mérito que tiene un equipo que desarman cada temporada. Al finalizar, los mejores jugadores son vendidos al mejor postor. Hacer caja, y la verdad, es que llevan mucha caja. Un equipo y una afición que se pregunta, ¿cómo sobrevivir al jeque?

Echando la vista atrás, tras la compra del Málaga por un jeque tan lejano entonces, y solo cercano en las redes sociales, ese lugar inhóspito y tantas veces cruel, por ser residencia de tanto mediocre, quedó demostrado que seguimos creyendo en los Reyes Magos. Debemos tener un punto infantil aún en nosotros. Nos hizo creer, aquello que nos venía del lejano oriente, sin estrella que los guiara, que era el momento definitivo del club, ese que todo el mundo esperaba. Y vaya si lo fue. Un tipo que llegó repartiendo euros, y aparcando coches de súper lujo en La Rosaleda, un parking no habituado a esos excesos.

Posteriormente, tras un logro deportivo que ya está en el libro de historia del club, todo se fue difuminando. Hasta llegar a estos días, convirtiendo el club en una especie de caricatura de sí mismo. La semana pasada, sus hombres de confianza que también vinieron de aquellas tierras, fueron acusados de espionaje, y no sé qué más, por quién los trajo. Sorprendieron las declaraciones de uno de ellos, el jeque le pedía que vendiera el club o lo hiciera desaparecer. Todo muy edificante. Mientras, el equipo tratando de sobrevivir a esa nada institucional que desprende una propiedad instalada en un postureo bochornoso.

El sentimiento del club, pertenece a la afición, el resto está de paso. Los de la “nueva política”, esa que se pasea por los platós de televisión en vez de hacerlo por las calles, podrían hacer un alto en su ajetreado camino, y proponer una nacionalización del club, pero para qué engañarnos, tampoco me fío de ellos. Sí me gustaría que la propiedad del club, se quedara en esta tierra, y que se gestione con el talento de aquí. Aunque no lo creamos, existe, y mucho.

 

·        Gran partido. A pesar del arbitraje sufrido en la primera parte, el Málaga mereció mucho más que un empate. Fue más equipo que el Madrid. Un punto de oro que pudieron ser más que los mantiene en puestos templados de la clasificación. Otra demostración de un equipo muy alejado, y afortunadamente, de su propiedad.

·        Guardiola. La decisión del entrenador, anunciando su salida del Bayern y llegada al Manchester City en plena temporada, provoca un doble malestar. A su equipo actual porque distrae innecesariamente su concentración en los campeonatos a disputar, y se aleja del sentimiento de la afición y club, y en el Manchester City, porque deja a su entrenador actual, Pellegrini, en una situación muy delicada. Un gran entrenador algo insensible.

·        Nombres propios. Camacho, jugador del Málaga, hacía unas declaraciones sensatas y de gran clarividencia en MARCA. Demuestran su buena cabeza y su equilibrio. Equilibrio que traslada a su juego, y beneficia a su equipo. Una de las claves. Y Aíto, aunque no sea muy querido en Málaga, reconocer su maestría de nuevo en un banquillo, llevando al Herbalife Canarias a una final de Copa por primera vez en su historia. Casi a punto de cumplir los 70 años, sigue dejando rastro de su sapiencia.

·        Balonmano Clínicas Rincón. Una hazaña. Manolo Rincón puede estar orgulloso de su apuesta por el balonmano. Las chicas le han correspondido con una clasificación histórica a la Copa de la Reina. Mi reconocimiento a él, las chicas y sus entrenadores, y sobre todo a Carmen Morales, su presidenta, una luchadora. Gracias a su empeño, superando constantes adversidades desde hace muchos años, el balonmano femenino de Málaga, tiene su lugar en la historia deportiva de la ciudad.

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