Enviado por Javier Imbroda en
Artículo semanal publicado en Diario Sur

Así conocen en USA a Kobe Bryant. Por si no lo saben, se ha retirado de ese mundo profesional llamado NBA. Digo si no lo saben con cierta carga irónica, pues retirarse durante toda una temporada, anunciado a bombo y platillo, debe ser de las cosas más cargantes que un equipo tenga que soportar. Una pesadez. Todas las canchas tributando su reconocimiento particular al que ha sido sin duda, una de las estrellas más grandes de la historia del baloncesto.

Escribí en estas reflexiones al SUR, cuando anunció su retirada al comienzo de la temporada, la inconveniencia que supondría para su equipo este hecho. Como así ha sido al finalizar, tras un recorrido penoso. Una demostración más del egocentrismo de algunas estrellas. La necesidad del reconocimiento, los focos, y un utilizar al equipo para su larguísima despedida.

Ha sido finalizar la temporada para que se hayan desplegado voces cuestionando cuanto menos, este proceder tan discutible y egoísta. El General Manager del equipo, Mitch Kupchak, se mostraba prudente en sus declaraciones por aquello de no dañar en exceso la imagen de Kobe Bryant, pero se lamentaba que su presencia en sus últimos años de escaso rendimiento (esto lo añado yo), había hipotecado el desarrollo y crecimiento del equipo. Bien es verdad, que también tuvieron oportunidad de no renovarlo, y que ahora no valen lamentos, pero también es verdad saber, quién era el “guapo” que le decía adiós a una estrella que lo había sido todo en los Lakers. Nada fácil.

La realidad no mejora la estela del gran jugador que fue. Hubiera sido en esta su última temporada, un ejemplo para los más jóvenes del equipo que siempre vieron en él, una referencia. Y no lo ha sido. Solo ha estado preocupado de su imagen, y de realizar no sé cuántas acciones para su vida posterior. Ha faltado a entrenamientos, absoluto descuido de su rendimiento, salvo el último partido, y nulo compromiso con el grupo. Su actitud con el consentimiento de los responsables, ha dejado hecho al club, un solar.

La historia de un grandísimo jugador como Kobe Bryant, me hace reflexionar de nuevo, sobre lo complicado que es gestionar el egocentrismo de una estrella. Se vuelven dictadores de su pasado, y utilizan a sus compañeros como rehenes de su gloria. Qué difícil debe ser para estos comportamientos, dejar de levitar, aterrizar para poner los pies en el suelo, y servir de ejemplo y enseñanza generosa para los que vienen detrás. La sociedad los hace prisioneros de sus sueños en forma de héroes, y ellos se prestan gustosamente a ese encargo.

La Mamba Negra, deja tras de sí, canastas inverosímiles, actuaciones para la historia, campeonatos. Un legado solo al alcance de los más grandes, pero también nos deja la incompatibilidad de la estrella con la generosidad. Le agradezco todo lo que ha representado para el baloncesto, y lamento haya perdido una oportunidad, acorde a su grandeza, para despedirse.

 

Pinceladas

·        Hay liga. Curiosa la vuelta que ha dado la competición de fútbol. Hasta hace nada, el Barça se paseaba. Ahora escucha el aliento de sus perseguidores. Esto traerá una consecuencia inmediata. No tendremos a Piqué tan activo en esto de las redes sociales.

·        Pellegrini. Uno de los muchos entrenadores maltratados en el Madrid, se cruza en las semifinales de la Champions. Dentro de poco, conforme se vaya acercando el duelo, volveremos a revivir su paso por el club que no le dejó desarrollar su trabajo. Cruce de caminos que se dan en el deporte.

 

 

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