Enviado por Javier Imbroda en
Artículo semanal publicado en Diario Sur

Creo que si había algún yihadista de estos asesinos, esperando su oportunidad criminal y cobarde, para atentar en la Eurocopa, se lo habrá pensado mejor. Se habrán dicho, ¿para qué vamos a atentar, si entre ellos ya se matan?

Después de las tremendas imágenes de algunas sedes, sobre todo en Marsella, ¿qué tiene el fútbol que atrae todo lo peor? Invoco a especialistas sociológicos y expertos en estas materias para que nos ilustren del porqué de estas acciones primitivas y violentas. ¿Por qué se produce habitualmente en el fútbol o tal vez por especificar con aficionados de ese deporte en determinados países? Me pregunto, ¿las novias y/o madres de esos desalmados envueltos en alcohol, actuando con una violencia inusitada, se sentirán orgullosas de sus respectivas parejas e hijos?, ¿los verán por la tele zurrándose de lo lindo, destrozando la ciudad, aterrorizando a sus sufridos ciudadanos, y diciéndose qué mono es mi churri o mi chiquitín?, ¿qué bien lo rompen todo nuestros portentosos “machomen”, incluido narices y mandíbulas? Cuánto talento unido.

Hace poco en la final de la Champions, aficionados del Madrid y del Atlético, se dieron cita en Milán. Aquello fue una fiesta deportiva dentro y fuera del césped. No se tuvo conocimiento de que ningún descerebrado hiciera de las suyas. Hubo un ganador y un perdedor, pero no hubo daños que lamentar. Por tanto, nos debemos centrar en algunos países que exportan a hooligans, que empiezan con el alcohol desde horas tempranas, y acceden al partido borrachos, algo que no entiendo, cómo los dejan pasar en ese estado al recinto deportivo aunque lleven su entrada. Un control de alcoholemia a los sospechosos, fáciles de detectar, impedirles la entrada y castigar así su impresentable actitud. Tal vez así, se lo piensen la próxima vez.

Estos tristemente recordados hooligans, han empezado con fuerza la Eurocopa. Sorprende que Francia se haya visto superada por estos cafres, más los propios de la localidad que aprovechan el caos para reivindicarse. Esta chusma no encuentra mejor acomodo que los desastres que rodean a la violencia. El fútbol como coartada, les da igual el medio para sus fines violentos.

Prohibir la participación de aquellas selecciones que sean acompañados por la violencia. No puede haber atajos ante esta lacra, o se actúa con contundencia, o finalmente estos campeonatos que se celebran periódicamente, se irán convirtiendo en auténticos campos de batalla cada vez más organizados ante la perplejidad del mundo civilizado.

Expulsar a los violentos, señalarlos para vergüenza ajena. No permitir seguir desacreditando aún más el mundo del fútbol que tanto sufre por estas barbaridades. Lo peor de todo esto, la Eurocopa acaba de empezar.

 

Pinceladas

·        Nuestra selección. La nuestra vive entre la desafección que Del Bosque lamenta, el asunto escabroso que tiene a De Gea como inesperado protagonista, y que ha irrumpido como una espada fría en la estabilidad del grupo, y el cansino tema estrella, ¿Casillas sí o no? Los goles serán quiénes posteriormente, nos hagan olvidar o acentuar, nuestras vocaciones críticas permanentes. Ese cainismo que al parecer va en nuestro ADN. Crítica sí, desprecio, no. El gran actor español Alfredo Landa, decía que en España se vale lo que tu última película. Pues eso.

·        Maradona. Dice el que fuera mejor jugador de su época que Messi no tiene personalidad. Hace mucho tiempo que Maradona nos enseñó que el impresionante talento que poseía en el terreno de juego, no siempre coincide con el que se tiene fuera de la cancha. Una pena, pero hay muchos ejemplos.

·        Madrid-Barça. La enésima final de ACB. Los favoritos a todo de esta competición. Los que disponen de unos medios diferentes al resto, y ahí siguen. Una auténtica hazaña para aquellos que consigan retar ese monopolio histórico. Habrá que esperar a que surja esa heróica opción. ¿La ACB fomenta la igualdad de abajo para arriba o al revés?

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