Enviado por Javier Imbroda en
Artículo semanal publicado en Diario Sur

Unicaja tras su decepción en la Copa del Rey y su temor a caer eliminado en Europa, reflexiona sobre su futuro inmediato. La alta competición no entiende de modelos, solo sabe de ganar. Todos nos podemos poner muy tiquismiquis, aficionados, periodistas, profesionales, diseñando el plan perfecto para que el club desarrolle el modelo adecuado, pero si no hay resultados, ese modelo, el que sea, saltará por los aires.

Por eso, no es nada fácil gestionar un club de las dimensiones del Unicaja. Unicaja no es un club deportivo al uso. Para Málaga y sus gentes, Unicaja forma parte de su paisaje habitual desde hace ya muchos años. No tengo dudas de la voluntad y deseo de sus dirigentes en trabajar lo mejor posible para los intereses del club. 

Lo que sí es cierto, es que hay cierto cansancio por los vaivenes que el primer equipo lleva ofreciendo los últimos años. Ganar es el objetivo primordial a ese nivel, la cuestión radica en cómo quieres ganar, con qué camino te identificas para conseguir tus resultados. Madrid y Barça son equipos compradores, el fútbol les ampara y siempre tendrán ventaja sobre el resto. Algún año pueden comprar mal, pero será eso, un año. Baskonia tuvo claro desde sus comienzos que si quería competir con los grandes, se tenía que inventar su modelo, y así hizo, nacionalizar jugadores argentinos y centrarse en jugadores con pasaportes europeos y demás.

Unicaja tuvo una etapa donde el 80% del equipo estaba formado por jugadores de su cantera. Alcanzado el éxito, difícil mantener ese nivel con tus propios recursos, y se decidió por invertir en entrenadores y jugadores que vinieron de todos los rincones con mayor o menor rendimiento.

Ahora a la espera de conocer y evaluar sus resultados hasta este final de temporada, el debate sobre qué modelo se quiere para ganar, se pondrá encima de la mesa de nuevo. Lo que sí me gustaría apuntar, es que Unicaja tiene todas las capacidades para implantar su modelo como considere, y creer en él para ser siempre competitivo y estar a la altura de su historia y su afición.

 

Pinceladas

-  Visionar el talento. No hay que ser ningún lince para saber que Luka Doncic está llamado a ser un gran dominador de este juego la próxima década. Sí hay que serlo para descubrir el talento de un jugador como Alberto Díaz. No destaca por sus cualidades técnicas o físicas, pero tiene un talento descomunal. Sabe cuáles son sus cualidades, y las explota al máximo. Eso es talento, y hay que saber visionarlo. Para ello se requiere grandes dosis de enseñanza y paciencia, sobre todo por parte del entrenador. ¿Cuántos talentos como Alberto, procedentes de esa fábrica de los sueños, llamado Los Guindos, se habrán quedado en el camino?

 -  Málaga C. F  . La trayectoria del Málaga sigue igual, en tierra de nadie. No se sabe hacia dónde va, más opciones hacia abajo que hacia arriba. ¿Qué idea tendrá la propiedad?, ¿tendrá alguna? Málaga merece un club de fútbol que apunte hacia logros que representen su presencia en competiciones europeas, y que ello, no sea una excepción.

-  Contraste. El canibalismo instalado en el fútbol adquiere su máxima expresión cuando te enteras del cese de Rainieri como entrenador de un equipo al que hizo campeón de la Premier el año pasado. Tremendo. Al otro lado de ese sinsentido, Luis Enrique anunciando su salida del Barça al finalizar esta temporada. Qué extraño esto de que un entrenador anuncie su salida sin que le indiquen la puerta de salida.  

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