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Reportaje de Diario Sur. Autora: Fátima Ávila-Casanova

La Fundación Javier Imbroda ha conseguido aunar deporte, educación y vida de una manera excepcional. El grupo de seis profesionales que forman parte de su Escuela de Valores, entre los que se encuentran pedagogos, psicólogos, profesores y monitores, trabaja durante la semana con menores en riesgo de exclusión social procedentes de barrios como La Trinidad, Centro Histórico, Fuente Olletas o Cruz de Humilladero.

Tres años de vida tiene la Fundación, aunque en la mente de su precursor, Javier Imbroda, llevaba más de una década gestándose:«El proyecto surgió cuando entrenaba al Real Madrid. En aquel momento pensé que sería bueno implantar un modelo en el que se pudiese ayudar a niños con ciertas dificultades y a los que les ofreciésemos el deporte como herramienta de inclusión. La finalidad era darles una oportunidad de vida».

Por todo ello, el objetivo de la fundación, a través de su Escuela de Valores, es lograr que los jóvenes en riesgo de exclusión social puedan ver el mundo de posibilidades que se les abre una vez que atraviesan los muros de su hogar, como explica el director de la Fundación y entrenador del equipo Medacbasket, Manolo Povea:«Queremos que abran los ojos hacia otras ventanas diferentes a las de su día a día. Trabajamos para que tengan ilusión por el futuro». Para ello, les otorgan un apoyo educativo fundamental que les permite sacar el curso académico; les facilitan una merienda saludable, algo que no está normalmente al alcance de todos ellos, y practican multideporte en el pabellón Forus Trinidad para poner en práctica todo lo aprendido en el aula.

Comunicación

La comunicación con las familias y el compromiso de estas con respecto al trabajo que se realiza en las instalaciones situadas en la Trinidad es fundamental. «Llegamos a establecer una relación de confianza tanto profesional como personal. Los padres o tutores nos aportan una información privilegiada que nos permite trabajar con los niños y coordinarnos tanto con los servicios sociales como con los centros educativos», explica el pedagogo y uno de los dos coordinadores de la Escuela de Valores, Álvaro de la Morena.

Numerosas son las dificultades que deben ir solventando cada curso. Entre ellas, cabe destacar el elevado número de inmigrantes que no dominan el idioma y la adaptación a los currículos educativos. No obstante, la labor que realiza la Fundación Javier Imbroda con estos chicos tiene sus metas marcadas a largo plazo, explica Povea: «La Trinidad, por ejemplo, es un barrio en el que cada vez hay un mayor porcentaje de población musulmana, y en nuestras manos está que dentro de unos años sea o un gueto o un barrio de malagueños integrados en su sociedad». Por ello, una de las actividades que más éxito tiene en el aula es el tiempo de debate en el que se abordan los temas de actualidad.

Los menores se encuentran divididos en dos grandes grupos. Un par de días a la semana asisten los alumnos de Infantil y Primaria, quienes a su vez están separados por edades en otras dos clases más pequeñas,mientras que otros dos días acuden los estudiantes de Bachillerato y Secundaria. Todos ellos acceden a la Fundación a través de los servicios sociales o bien a través de una de las tres asociaciones vinculadas a CaixaBank, uno de sus grandes patrocinadores. «Este es el mejor sistema que podemos seguir, porque de lo contrario estaríamos alejándonos de la imagen de control y seriedad que queremos dar. Cada año nos sometemos a auditorias, ya que queremos que todo sea totalmente transparente», apostilla Povea.

Otro pilar importante de la Fundación Javier Imbroda es su equipo Medacbasket, que actualmente se encuentra compitiendo en la fase de ascenso a LEB Plata. El objetivo de este conjunto es aunar una vez más estudios y deporte, ya que muchos chavales, al concluir la categoría júnior, no tienen claro qué hacer con su futuro. «Queremos que compitan al máximo nivel, a la vez que los ayudamos con los estudios. De este modo, una vez que los hayan concluido, tendrán un título y habrán formado parte de una experiencia deportiva enriquecedora», asegura Povea. Algunos de sus jugadores están estudiando un ciclo formativo en Medac, patrocinador que les cede las aulas donde dan las clases los pequeños y que supone uno de los mayores apoyos de la Fundación, mientras que otros están completando grados universitarios. Algunos de los deportistas que concluyen sus estudios en Medac, gracias también a la colaboración con la Universidad Isabel I, pueden cursar el grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

Pilares

El deporte y la educación son los dos pilares fundamentales de una Fundación que siempre está dispuesta a ayudar a los más necesitados. Ese es el caso de Gloria y sus tres hijos, quienes hace unos años se vieron sin un techo bajo el que cobijarse y que a día de hoy, gracias a esta entidad, tienen un sitio en el que vivir. «Para nosotros, Javier y la Fundación han sido nuestros ángeles de la guarda. Siempre están a nuestro lado», afirma Gloria con un nudo en la garganta. «Soy de Senegal, aunque mis tres hijos nacieron aquí. En los más de 15 años que llevo en Málaga he pasado por épocas bastante malas, pero hace tres años la cosa fue a peor y nos encontramos solos, sin una familia en la que apoyarnos y sin ayuda. La Fundación ha sido nuestro ángel», reitera.

La labor que está haciendo la Fundación Javier Imbroda en el barrio en el que se ubica tiene un valor incalculable. No obstante, su trabajo ya está comenzando a dar los primeros frutos, ya que algunos de los jóvenes que terminan en la Escuela de Valores se han interesado por colaborar como voluntarios. De este modo, pueden devolver el apoyo que en su día recibieron. Una ayuda que no sería posible, como se encarga de recordar Manolo Povea, «sin la colaboración de patrocinadores como Forus, Medac, Caixabank, La Canasta, Icono, Clece, Orona, Fundación Yago School, Universidad Isabel I, Los Tricatódicos y Autocares Olmedo. A ellos hay que sumar las pequeñas y grandes aportaciones económicas de todas aquellas personas que de forma desinteresada nos ayudan a realizar esta labor».

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