Enviado por Javier Imbroda en
Artículo semanal publicado en Diario Sur

Semana deportiva fantástica en Málaga. Al éxito europeo de Unicaja, redondeada con victoria en liga ACB incluida, se unió el Málaga C.F. con sus victorias en Gijón, y sobre todo frente al todopoderoso Barça. Una de esas victorias que a estas alturas de competición, tienen un extraordinario valor. Se acerca el final de liga, y quienes aspiran a ganarla, no suelen dejarse casi ningún punto. Ayer se dejaron los tres puntos en La Rosaleda, y de paso, deja al Málaga prácticamente con la permanencia asegurada cuando los temores más se acentuaban.

Una semana para enmarcar. El título europeo de Unicaja, supone también para el club un punto de inflexión. Tras las celebraciones (esto tienen los títulos, se recuerdan más que se celebran), sus responsables necesitan echarle una buena pensada a este nuevo escenario. Su vuelta a la Euroliga, representa un esfuerzo máximo para ser competitivo. Siempre lo fue pero no nos podemos engañar, no tenemos los medios de los grandes europeos. Sí tenemos la tradición, la afición, estructura, argumentos poderosos para compensar carencias básicamente económicas para aspirar a desbancar a los CSKA, Madrid, Barça, Olympiacos y demás. Descubrimos que Unicaja un peldaño más bajo que ese nivel, es capaz de ganar como lo ha demostrado. Ahora es saber, dónde queremos focalizar nuestros sueños de seguir alcanzando títulos.

El Málaga C.F., debería algún día sentarse a pensar, qué quiere ser de mayor. Ser un equipo del montón con el miedo siempre presente de no saber si te mantienes o no, o aspirar a ser por ejemplo un Villareal, un equipo modesto que ha sabido posicionarse entre los mejores. Salvo aquel oasis de la Champions, producida por una descomunal inversión económica (queda claro que al menos de momento, su propietario no está por la labor de repetir aquel esfuerzo inversor), el club necesita definirse. No puede ser un equipo ascensor. Málaga como ciudad, quiere estar entre las mejores de Europa. Está en el camino. Es sin duda el resultado de unos cuantos años de transformación urbanística, sentido cultural, y el conocimiento y las nuevas tecnologías en el presente y en el horizonte. Queda mucho por hacer, pero las líneas principales, ya están marcadas.

El Málaga C.F. no se puede quedar atrás. Unicaja ya lo está, alcanzó su mayoría edad hace ya mucho tiempo, y con este triunfo europeo se reforzará aún más en su posicionamiento. Urge que el Málaga C.F. ilusione a su afición y a la ciudad, y todo no es dinero. Ahora tiene casi conseguida la tranquilidad deportiva, ¿tendrá la capacidad de gestión para cimentar un sueño como el de Unicaja? De ellos depende. 

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