Enviado por Javier Imbroda en
Artículo semanal publicado en Diario Sur

La llegada del entrenador al Málaga C.F. ha sido providencial. A pesar de los dubitativos y poco productivos primeros partidos, nada extraño tras incorporarse a gestionar una situación delicada, remontó todas las adversidades, y ha conseguido dejar al equipo en primera división.

Quedan aún algunos partidos, pero la salvación ya está conquistada. Ahora comprobar el rendimiento de los jugadores las jornadas venideras para evaluarlas, y que sirvan de información para la renovación o continuidad del grupo.

Hablaba hace unas semanas que el Málaga tiene que definirse y pensar qué quiere ser de mayor. La ciudad, cada día más puntera en el desarrollo económico, cultural, comercial, gastronómico, turístico y tecnológico, no merece un equipo que celebre la salvación como si de un título se tratara. Málaga y su afición se merecen más. Ser un equipo que transita de una forma ramplona por la competición esperando el error del otro o llegar apurado al final con el aliento de la permanencia en el cogote, no corresponde a estos nuevos tiempos.

Tiene en su vecino Unicaja un referente donde fijarse, un club y un equipo que aspira a estar siempre entre los mejores a nivel nacional, y que su presencia en la mejor competición continental suele ser un hábito. La pena del baloncesto es no tener los réditos económicos que tiene el fútbol en materia televisiva, pero es lo que hay. El Málaga debe sentarse a reflexionar al respecto. No lo tiene fácil, su propietario si algo ha demostrado, es la falta de estabilidad emocional para gestionar un club de alta competición con todas las exigencias y tensiones que se producen a lo largo de una temporada. Nos tiene acostumbrados a salidas de tono y malos gestos que tal vez en su país sean habituales, pero aquí nos chocan porque delatan inestabilidad. Los equipos a ese nivel necesitan tranquilidad para que sus rendimientos alcancen o superen los objetivos previstos. Tener dentro de tu organización quien altere periódicamente ese sosiego, solo consigue reducir opciones de éxito.

Si ya es difícil competir, aún lo es más con impedimentos internos. El Málaga a pesar que desde Madrid o Barcelona, presionen por ser posiblemente juez de esta liga, tiene que estar centrado en lo suyo. Poco le importamos a ellos como para estar pensando en sus objetivos.

Tienen al entrenador, confiemos que sus dirigentes acompañen la ilusión de una ciudad y de una afición que espera tener un equipo acorde a su categoría, y destierre definitivamente esa precariedad institucional que tanto daño hace a tantas expectativas creadas. Confiemos en esa reflexión.

 

Pinceladas

· Unicaja. Con el Madrid en la final four, queda confirmada la presencia del equipo en liga europea. Algunos dirán que nunca tuvieron que dejar de estar en esa categoría tras tantos años de presencia en ella, pero ello hubiera evitado haber saboreado un título europeo. Ahora toca armarse alrededor de su entrenador Joan Plaza, eso al menos sería mi deseo.

- ¿Fútbol de formación o de deformación? Tristemente no pasa un fin de semana sin que tengamos noticias de una bronca en un partido de fútbol en categorías de ¿formación? ¿Por qué ocurren estas impresentables situaciones? No den más vueltas, dos factores, la mala educación imperante en estos tiempos de unos padres negligentes a la hora de educar, y un interés económico en creer que tienen a un Messi en su casa. No confundir con aquellos padres sufridores que traen y que llevan a sus hijos, les animan sin faltar el respeto, y les ayudan a que disfruten de su deporte. Éstos son fáciles de identificar, a los energúmenos tan bien.

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