Enviado por Javier Imbroda en
Artículo semanal publicado en Diario Sur

Los Juegos Olímpicos son ese evento más universal que existe donde cada cuatro años descubrimos a deportistas de diferentes disciplinas deportivas que suelen ser minoritarias para el gran público pero que, sin embargo, nos dejan multitud de historias de hombres y mujeres que alcanzan el éxito o la notoriedad momentánea antes de que el fútbol, que casi todo lo acapara, los ensombrezca al finalizar y se vuelva a la rutina a veces tan cansina.

También vemos deportes que prácticamente los disfrutamos cada cuatro años porque posteriormente desaparecen de televisión a no ser que nuevamente nos hablen de heroicidades alcanzadas por esos deportistas en competiciones internacionales. La rutina informativa del deporte pertenece al fútbol; la heroicidad, deportistas y equipos en momentos puntuales.

Este fin de semana salieron a la palestra algunos de esos héroes destinados a honrar su deporte, y de paso recordarnos que su actividad deportiva también existe reclamando con su esfuerzo un espacio ganado a la información. El karateca malagueño Damián Quintero se proclamó por octava vez campeón continental en Turquía, considerado número uno mundial, y a la espera de conseguir una medalla olímpica, su reto pendiente, en los próximos Juegos de 2020. Alejandro Alcojor, clasificado para la final de la BMX Pro Cup, prueba del circuito mundial que se ha estado celebrando en el skatepark Rubén Alcántara de Málaga y que ha congregado a sus mejores deportistas para disfrute de la enorme cantidad de aficionados que han acudido a ese campeonato. Dani Hierrezuelo, nuestro árbitro internacional de baloncesto, nombrado uno de los ocho jueces para la Final Four de Estambul.

Tres ejemplos cercanos de lo que comento. En medio de la Champions futbolística y de si a Cristiano Ronaldo se le silba o no, del penúltimo tatuaje de Sergio Ramos o el juicio a Neymar y Barça por sus problemas con el fisco, mi reconocimiento a estos héroes que periódicamente salen del silencio informativo para decirnos que también existen. Enhorabuena.

PINCELADAS

Un Barça separatista. Un club que debería estar por encima de intereses ideológicos para dar cabida a tantos aficionados de diferente condición se ha adherido al pacto por el referéndum en Cataluña. Hace tiempo que el club retorció por motivos políticos el enorme patrimonio deportivo para ponerlo al servicio de una causa desleal con el resto de españoles. Siempre dije que deportivamente el Barça era un modelo a seguir, pero institucionalmente una tremenda decepción.

Leyenda Pau. Ya saben que hablar de Pau Gasol es agotar todos los calificativos bondadosos posibles. Jugando actualmente los ‘play-off’, ha entrado en el exclusivo grupo de los mejores de la historia junto a Abdul-Jabbar, Duncan y Garnett. Sabiéndose adaptar a un rol secundario, demostración de su inteligencia, sigue impartiendo clases magistrales de su baloncesto, ese que lo ha aupado al olimpo de las estrellas de la NBA.

Calma chicha. Unicaja y Málaga viven cierto bienestar tras el título europeo y la permanencia garantizada. El Unicaja aún puede conquistar otras metas; al Málaga le toca planificar. Una planificación fundamental para nuevos desafíos.

Adrián. Fichaje del Málaga. Un jugador que se ha ido ganando el respeto a través de su talento y esfuerzo. Siempre en equipos modestos y siempre destacando en ellos. Ahora, en plena madurez, el club lo contrata por sus condiciones futbolísticas y económicas. Todo parecería normal si no fuera porque es hijo de Míchel, su futuro entrenador. Estaba su contratación en marcha antes de la llegada de Míchel. Ser ‘hijo de’ tiene desgraciadamente un peaje injusto. No les será fácil, pero entrenador y jugador tienen mucho recorrido para saber estar a la altura de cualquier sibilino comentario.

 

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